Mañana otra competición más. El segundo duatlón popular de montaña Valbuena Viladecans.
Dos recorridos:
- Corto: 5km run + 16km BTT + 2km run
- Largo: 7km run + 20km BTT + 2km run
Al principio mi idea era hacer el largo, pero voy a optar al corto para poder llevar el motor un poco más alto de revoluciones. Creo que el primer sector de running tiene algo de desnivel. Unas rampas un pelín duras, pero el resto bajada o llano. El segundo tercio no tiene tramos técnicos, y la dificultad extra está en el circuito largo, con bastante desnivel. Los últimos dos kilómetros de running ya no los cuento, pues sea como sea, es sufrimiento asegurado. Sobre todo en una prueba tan corta, donde te dinamitas desde el km0.
Sin embargo, el peor enemigo está en el cielo. Casi con total seguridad puedo afirmar que va a llover. El barro y las zonas resbaladizas están más que asegurados. Seremos prudentes sobre las dos ruedas. ¡Ah no! ¡Mierda! Tenemos otro enemigo en el frente. ¡Malditas ampollas! ¡Al carajo! Si se sufre, se sufre de verdad. Más voy a sufrir en Niza.
¿Cuál es la estrategia?
Dinamitarme en el primer sector. Quiero correr a tope. Darlo todo. Al máximo. Además, para ver como voy reventando minuto a minuto, me pondré el pulsómetro. No sé por qué, pero me gusta mirar el pulsómetro mientras compito. Ver que voy al 85-95% me da un punto de motivación adicional. Es un toque extra de sadomasoquismo. ¡porqué hay que aderezar las competiciones con algo, que sino son muy sosas! En mis instrucciones pone: sazonar al gusto… y es lo que voy a hacer! ¡a saco!
¡Mamá! ¡Me duele! No hay dolor… no hay dolor…
Para el sector de bici la idea es volar sobre el carbono. Es el bautizo oficial para la Taurine. Primera competición con ella. Cruzaremos los dedos para que no ocurra ningún fallo mecánico o pinchazo. Esto es como la Formula 1, puedes estar haciendo una grandísima carrera y de golpe se va todo al traste por culpa de un “fallo técnico”. No podemos hacer nada. Viene implícito en el deporte con BTT. Así que aquí no hay otra opción posible: ¡LA ANIQUILACIÓN! ¡A MUERTEEEEEE!
¡Y que conste que mis balas no son de fogueo!
Los dos útimos kilómetros serán los peores. Después de la escabechina con la bicicleta, cualquiera se pone a correr dos kilómetros a ritmo de 3:35… ¡pues esta es la idea! Con las piernas completamente anestesiadas en la T2, quiero correr a tope en el último sector. Ya que reventamos, ¡pues reventamos del todo!
¿Cuál de las tres caras se me verá más durante la prueba?
El sufrimiento está más que asegurado. Sugiero que el domingo por la mañana os tapéis los oídos.





