Y dando pedales, se terminó el microciclo once. Mañana, arrancamos con fuerza el número doce. A partir de aquí, cruzamos la línea y empezamos a dar caña. El verdadero Ironman empieza ahora. Hasta ahora, yo lo llamo asentamiento psicológico o entrenamiento de base para lo que se viene encima. Así lo veo yo. La motivación, por las nubes. Inagotable y muy muy fuerte de coco. Ansioso de entrenos y de largas kilometradas en bicicleta.
Hoy ha sido otro de esos días de “una de cal y otra de arena”. Una noche de sábado un poco movidita me hizo dormir tan sólo tres miserables horas. Y no fue precisamente una noche de fiesta. Me lo reservo. Sin embargo, valió la pena. ;-)
El –una vez más– maldito despertador sonó a las 7:00 horas. Me alojaba en el hotel ACTA BCN Events, muy cerca de mi casa. Salgo pitando del hotel a las 7:30 horas. Tiempo justo para llegar a casa, cambiarme, echar un vistazo al facebook, leer el correo y desayunar algo rápido. A las 8:30 horas me planto en la puerta del Áccura. La fauna estaba formada por Borja, Iván, Manolo y yo. No me veía especialmente fino. De hecho, mi planteamiento inicial era de cumplir con el entreno de 70 kilómetros a velocidad de crucero. ¿Por qué me intento autoengañar? Imposible caer en el aburrimiento.
Primeros compases desde el Áccura y hasta el inicio del ascenso a Begues, suaves. Respetuosos. El machete, en su funda. A las puertas de la subida a Begues empezamos el calentamiento progresivo. Ascenso solitario sintiéndome muy bien de forma. ¡Vamos bien!
De camino a Avinyonet empiezan a dejarse ver machetes, cadenas, granadas de mano, metralletas y otras armas de fuego varias. Sesión de palos agradable. Me transformo en varias ocasiones en la “Sota de Bastos”. Repartiendo palos a diestro y siniestro. Nos cruzamos con una grupeta bastante numerosa de miembros del Gavà Triatló. Van un poco dormidos. Manolo y yo nos ponemos de acuerdo para aumentar el ritmo. Yo llevo la garrafa de gasofa, él los fósforos. ¡Pam! Cerilla al suelo. ¡Fuegooooo! Nos soldamos el uno al otro y empezamos a tirar. Mirando hacia atrás la grupeta se va haciendo cada vez más pequeña. No responden, pienso. ¡De eso nada! A los pocos minutos veo que vienen. Tomo el relevo y Manolo se queda atrás. Iván parece seguirme la estela a lo lejos. Tiro con ganas. Pulso al 85%. Aún tengo recorrido. Me quedo rodando solo. Llego a Avinyonet y mientras espero a mis compañeros llegan tres miembros del Gavà Triatló. Pasan de largo. Miran primero mi bici, con cierto desprecio (“una mierda de BH”, pensarían). Después me miran a mí. Uno de ellos grita: “¡vaya paliza amigo!”, a la vez que me lanza una agradable sonrisa.
¡Pasen uno a uno señores! ¡Palos gratis para todos! ¡Para mí también! ¡piernas ardiendo!
Resto de la salida sin anécdotas destacables. Me veo muy bien de forma. Eso sí, me sobran unos 4 kilos de peso. Intentaremos bajarlos progresivamente en 2 meses. Debo andar moviéndome en la horquilla de 67-69 kg. Demasiado lastre. Aún así, he ganado mucha masa muscular. No creo que sea del todo malo. Mejor tener reservas de combustible, las voy a necesitar. :-)
Llegados a este punto, hoy me pregunto: ¿cómo puede ser que durmiendo tan sólo tres insuficientes horas, consiga rendir tan bien? Durante la salida me encontré genial. En ocasiones parece que estás fatal, pero una vez que se activa el organismo, el malestar y la desgana se desvanecen. Es precisamente por este tipo de cosas, que el cuerpo humano me fascina y me apasiona tanto. Últimamente presto atención al más mínimo detalle. Escuchando siempre al cuerpo. Haciéndole caso. Es sabio.
Distancia total: 75 kilómetros aprox. Aproximadamente 1600 kcal. consumidas.
Mención especial para Iván, que me ha sorprendido sobremanera. Sigue así tío.
;-)
En la gasolinera BP en dirección a Avinyonet
Fin del entreno, vuelta a casa
El año que viene cambio de montura sí o sí :-) Cervélo S2, ¿tal vez?




