En esta entrada, voy a intentar explicar un día “estándar” en mi vida. Al menos en el periodo actual.
Como muchos sabéis, estoy inmerso en la preparación del Ironman Niza 2010. Esto supone entrenar un número de horas que se mueve en la horquilla de las 10-20 horas semanales. Todo esto, sumado a mi trabajo en Cegedim Dendrite, mi propia empresa, y otros proyectos y/o tareas durante la semana, hacen que la gestión del tiempo y el reparto de tareas tenga que estar altamente optimizado y perfectamente estructurado.
Un día cualquiera entre semana, me levanto sobre las 5 ó las 6 de la mañana. Cuando suena el despertador, inmediatamente pongo los pies en el suelo y después desactivo la alarma. Nunca al revés, precisamente para evitar la tentación de quedarte esos 10-15 minutos “extras” en la cama, con el consiguiente riesgo de quedarte dormido y tirar por la borda todo el plan del día. Aún así, a modo de “backup”, tengo un par de móviles con alarmas establecidas exactamente cinco minutos después que el despertador “principal”.
Una vez en pie, comienzo a vestirme, hago la cama y ordeno un poco el dormitorio. Acto seguido miro el programa de gimnasio para ese día y preparlo la mochila del gimnasio con todo lo necesario. Después, aprovecho para realizar tareas domésticas. Fregar los platos, recoger y doblar ropa tendida, barrer, fregar el suelo, lavar los platos, etc.
Una vez he hecho todo, enciendo el ordenador y consulto mis cuentas de correo. Tanto las personales como las profesionales. En ocasiones consulto las cuentas de correo desde el teléfono (iPhone), sin encender el ordenador. De esta manera ya tengo algunos correos leídos y/o enviados. Aprovecho también para trabajar un rato más y quitarme del medio algunas tareas y gestiones del día. Después, sobre las 6:50 salgo en dirección al gimnasio. De 7:00 a 8:45 toca hacer deporte. De esta manera ya he hecho una parte del entreno del día para el Ironman. A las 9:00 salgo en dirección a las oficinas de Cegedim Dendrite, donde trabajo cada día. A esta hora me aseguro que no voy a encontrar atasco en la carretera, por lo tanto, aprovecho mejor el tiempo. Y es que está todo estudiado hasta el más mínimo detalle.
Por la tarde, suelo salir entre las 17:o0 y las 18:30 horas. Suelo ir directamente a completar mi entreno de la tarde, sin pasar por casa o por cualquier otro lugar a no ser que sea estrictamente necesario. Llego a casa sobre las 22:00 horas, aunque depende del día, puedo llegar antes, sobre las 21:00 horas. Aprovecho para poner una lavadora, leer en 10 minutos el periódico o algún libro, ver la televisión un poco, trabajar una o dos horas más y cenar (todas estas cosas suelo hacerlas de manera simultánea).
Me suelo acostar sobre las once o las doce de la noche. Hay días que incluso me acuesto a la una de la madrugada. Me salen una media de 5 horas diarias de sueño. Son suficientes para mí. Salvo contadas ocasiones o puntas de trabajo / deporte que me hacen ir más agotado de la cuenta y, por lo tanto, me hacen dormir un par de horas más algún día, para normalizar mi descanso durante la semana.
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El experimento de los 35 días. Estado actual.
Hoy, primer día del experimento. Para empezar, despedida por completo de los malos hábitos alimenticios. Así que hoy he comido a media mañana un bocadillo de pechuga de pollo con pan con tomate, un sandwich de jamon york y queso, y una lata de Coca-Cola. Una hora después, 120 gramos de almendras bañadas en chocolate y 200 gramos de frutos secos deshidratados. Una buena dosis de energía para llevar las reservas de glucógeno a tope para el domingo.
La cena de hoy queda descartada. Tan sólo infusiones y agua.
A partir de hoy, este tipo de comida queda totalmente descartada. Sin excepciones. Los primeros días voy a iniciar una dieta baja en carbohidratos, especialmente a partir de las cinco de la tarde. También, y muy a mi pesar, queda completamente descartado el vino.
Así que, una parte del experimento consiste en intentar bajar algunos kilos de peso “extras” que he ganado desde el verano. Esto me permitirá llegar lo mejor posible al Triatlón Internacional de Banyoles, que es a finales de Abril. La idea es llegar en un buen estado también a la Cursa de Bombers, que es el 18 de Abril.
Estoy en, alrededor de 68-69 kg. de peso. El primer objetivo es bajar un kilogramo de peso por semana. Esto me llevaría a plantarme en el triatlón de Banyoles con 64 kilos. Un peso ideal, sobre todo para el sector de Running. Obviamente, intentaré conservar la mayor cantidad de músculo posible, a base de proteínas. Las cenas quedan descartadas. Cenaré únicamente un yogur desnatado y una infusión. Eso me permitirá levantarme con hambre y desayunar en condiciones (últimamente al cenar fuerte, por las mañanas no desayuno, por lo que llevo un descontrol y desfase horario alimenticio durante todo el día).
Voy a ir relatando la experiencia durante estos 35 días, con detalles de peso, estados de ánimo, cansancio, etc. Todo a modo de cuenta atrás. Hoy, día 35. Y bajando…
Uff, esto va a ser como un Gran Hermano, jeje. yo no me lo pierdo :-P
Miguel Ángel
19 mar 10 at 7:05 pm
jejeje… lo mejor de todo, los detalles! voy a relatarlo al milímetro!!! a ver qué ocurre jejejjj
Jorge Danoz
20 mar 10 at 1:27 am