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X Maratón de Los Monegros, la crónica

Por segundo año consecutivo estuve presente en esta carrera de BTT. Y no será el último. El año que viene seguro que repito. Es una prueba peculiar, diferente y divertida.

Me vuelvo con un sabor agridulce. Una de cal y una de arena, pero pasándolo en grande y disfrutando, una vez más, del deporte y las buenas y malas sensaciones.

Voy a dividir la carrera en tres trozos, claramente diferenciados.

Primera parte, kilómetros 0 al 40 aproximadamente

Salida puntual, a las 14:00 horas, como el año pasado. Este año me doy cuenta de que si quedas entre los 100 primeros, tienes salida en un cajón especial ubicado en primera línea. Muchísimos participantes. Éramos alrededor de 2000 ciclistas. El ambiente los minutos previos a la salida, increíble. Esta vez, estaba bien ubicado. Saliendo entre los 75-100 primeros, aunque para ello tuviera que ponerme en el cajón de salida casi tres cuartos de hora antes de la salida.

El clima, ideal. No hace mucho calor. Llevo en el Camelbak unos manguitos “por si las moscas”, aunque tiene pinta de que no los voy a necesitar. Nunca está de más llevarlos.

La salida se da sin contratiempos. Se palpa la tensión en las primeras pedaladas, como en casi todas las competiciones. No parece que queden todavía 112 kilómetros por delante. Gente adelantando por la derecha y por la izquierda, para ganar un par de posiciones. No hay nada más absurdo. ¿No puedes esperar a que se estire el grupo? ¿qué vas a ganar? Como mucho, haciendo este tipo de maniobras, lo único que conseguirás será caerte o provocar una caída a otros ciclistas. La tensión, la tensión de la salida.

Por mi parte me mantengo a ritmo, prestando especial atención a todos los kamikazes que van serpenteando en el pelotón. La salida está neutralizada hasta el kilómetro 7 aproximadamente, con un coche “de seguridad” delante, que no se puede adelantar. ¡cómo en la Fórmula 1! ¡tenemos coche de seguridad! ¡bandera amarilla, bandera amarilla!

Una vez que desaparece el vehículo de seguridad, el grupo ya se va estirando. Se parte en varios trozos identificables a lo lejos. Me voy fijando objetivos. Adelanto y recupero posiciones. El método de rodaje es claro: engancharme por detrás en los pelotones, para ir escalando posiciones y posicionarme en la cabeza, dando relevos con los tres o cuatro ciclistas que ayudan en esta tarea. El resto eran unas malditas libélulas chupópteras, escondidos en el pelotón, agazapados y rodando en plan marica.

En esta primera parte me lo pasé en grande, partiendo tres o cuatro pelotones, juntando otros tantos y sintiéndome muy bien sobre las dos ruedas.

Llegados a este punto (km. 40 aprox.) decido tomarme una barrita de StimulRED. Durante todo el rodaje iba bebiendo agua e isotónica para evitar deshidratarme. No sé como, pero pude tomarme la barrita rodando aproximadamente a 43-45 km/h con ligera pendiente descendente, tirando de un paquete de unos 30 tíos. ¡Pa’ haberme matao oiga! La barrita me sienta bien, muy bien. Empiezo a notar una dosis extra de energía en la segunda parte de la carrera.

Segunda parte, kilómetros 0 al 80 aproximadamente

Esta parte aún mejor que la anterior si cabe. Aprovechando los relevos de tres o cuatro buenos rodadores. Llega un punto en el que, tirando de una cadena de 30 eslavones, pido relevo. Le hago la señal al ciclista que me sucede. El tío ni caso, se queda agazapado como un conejo en su madriguera. Le vuelvo a dar la señal, por si no se ha dado cuenta. Nada, el tío omite el mensaje. Tanto él como lo siguientes. ¡Malditas garrapatas chupópteras!

El mosqueo en este punto es tal que decido tirar para reventar la cadena. Muevo los pedales todo lo que puedo para aumentar el ritmo al máximo. Vamos en llano. Al cabo de unos segundos miro hacia atrás y veo que el grupo de ha troceado. Por un lado están los que me han podido seguir (éstos, no eran chupópteros), por otro los que no pudieron seguir a éstos últimos, y después, los que reventaron del todo y se quedaron atrás. Menos mal, hemos liberado dos vagones de lastre. Que se busquen otra locomotora.

Avanzo con este grupo de buenos ciclistas, dando relevos. Somos unos cinco o seis integrantes. Vamos como un avión, compactados. Una simbiosis de energías, para catapultarnos a otras posiciones. Adelantamos algunos ciclistas que han perdido sus pelotones. Les pasamos como rayos. Alguno se integra.

En este punto estoy disfrutando muchísimo. Atravesamos una pequeña zona donde nos llueve, pero vamos tan rápido que el remojo sólo nos dura aproximadamente diez minutos. Decido tomarme un Gel NutriSport con Taurina. Pensaba que era la primera vez que lo probaba, pero revisando el blog acabo de recordar que ya lo probé por primera vez en el “Triatló B de Banyoles”.

A punto de llegar al penúltimo avituallamiento, en bajada, necesito parar. Exceso de líquido. Hay que evacuar. Paro lo más rápido posible, bebo un par de tragos de agua, expulso el líquido sobrante y me incorporo de nuevo a la pista. ¡Mierda! Me he quedado solo. Casi nadie paró en el avituallamiento. Pregunto qué tal voy de posición y me responde uno de los chicos de la organización que voy de los 75 primeros. ¡Bien! ¡Motivación extra! ¡Vamos!

Tercera parte, kilómetros 80 al 112 aproximadamente

Como voy bien de fuerzas, tengo la esperanza de poder alcanzar de nuevo el pelotón. Salgo y voy rodando a buen ritmo. Para la última parte de la carrera, teníamos sorpresa. Viento de cara. Pero viento, viento. Además, me empiezo a encontrar realmente mal. Tengo un hinchazón y dolor de estómago que no es normal. No paro de eructar. Tengo ganas de vomitar. El Gel me ha pegado una patada en el estómago y me la ha jugado. Cagada total.

Voy tirando como puedo, en solitario. Voy zombie total. Me adelantan muchos ciclistas. Por los menos me pasan 50 hasta meta. Ya no consigo incorporarme a ningún pelotón. Me duele el estómago y me estoy enfriando. Las pulsaciones caen. Ya no puedo mantener un buen ritmo. El cuerpo me fuerza a rodar a ralentí. Así de tajante. No hay otra opción. ¿Qué me ha ocurrido?

Llego a meta en 4 horas 23 minutos. Muy buen tiempo, pero llevaba media para hacer 4 horas. No importa. Me lo he pasado en grande salvo por esta última parte del circuito. La media del cuentakilómetros de la bici me marca 26 km/h., cuando llevaba media de 27 y pico, 28.

Posición en la clasificación general: 123.  Posición de mi categoría: 68.

Conclusiones, anécdotas y curiosidades

  • Hay mucho chupóptero. Mucha garrapata, en este tipo de carreras. El drafting es legal en esta prueba, pero hay que tener un mínimo de deportividad y ayudar a los demás a tirar, y no sólo aprovecharse del pelotón.
  • Mucho cuidado con los Geles. Aunque he utilizado la misma combinación que en el sector de carrera a pie en Banyoles, en esta ocasión me ha dado un palo de cuidado. Tendría que haber utilizado un Gel PowerBar, en lugar del NutriSport con Taurina.
  • Quedan menos de dos meses para Niza. Aprovecharé los últimos entrenos largos de bici para ver qué geles y barritas energéticas me van mejor. No quiero jugármela en el objetivo principal de este año.
  • Este año, o bien no había mosquitos, o a mí no me picaron. Es curioso.
  • No tuve ningún problema técnico con la bicicleta. Ni pinchazos, ni caídas, ni nada. Sin embargo, por la noche, al llegar a casa salí con ella para lavarla a presión y en el trayecto de ida debí pinchar porqué a la vuelta perdía aire la rueda trasera. No pincha en 112 kilómetros por pistas y caminos y luego pincho en un trayecto de tres kilómetros… qué cosas.
  • El comportamiento de la Cannondale Taurine, increíble. Perfecta. ¡Cómo rueda esta bicicleta!

Gráficas

monegros-altura-vs-velocidad

Altura, Velocidad y Distancia

monegros-velocidad-vs-pulso

Velocidad,  Pulso y Distancia

En cuanto a la recuperación de los Monegros, muy bien. Al día siguiente (domingo) me hice 9,5 kilómetros en plan suave por el Paseo Marítimo de Castelldefels, con entreno muscular de por medio en el Áccura.

¡Vamos bien!

Categories: Deporte, Ironman Niza 2010.

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