KO técnico.
Hoy el cuerpo me ha pedido una tregua. Por la mañana no he podido ir a entrenar por tener que ir a buscar un certificado que me faltaba para la declaración de la Renta. Me he dado cuenta de que no lo tenía por la mañana, cuando me disponía a salir en dirección al gimnasio.
El día ha sido muy intenso. Reuniones, llamadas, conferencias, salida de la oficina rápido para hacer la declaración de la Renta, etc. Ha sido tan intenso que he tenido que comer en 10 minutos, muy rápido.
A partir de las 15:00 horas, el cansancio era tal que me faltaban fuerzas para todo, hasta me dolía la cabeza. Así que al salir de la oficina sobre las 17:30 tenía pensado irme directamente a dormir, pero llegando a Gavá he decidido pasar por el gimnasio y relajarme una hora en las aguas, aprovechando para hacer unos estiramientos y una sauna. Relax total. Y me ha venido bien, muy bien. He salido casi nuevo.
El camino a Niza es duro. El cuerpo es sabio. Es increíble como se adapta a las situaciones. Cuando te pasas, te avisa. Hoy, todo tenía una explicación: las 3,5 horas escasas de sueño que había conseguido dormir. Anoche me quedé trabajando hasta tarde, y a medianoche me desperté a las 4:00 am, para volverme a dormir hasta las 6:30 horas.
Ahora, en 30 minutos me voy directo a la cama. Y pienso dormir mis 5-6 horas de cada día. Me voy a soldar a la cama y no me van a mover ni con grúa. Si el cuerpo me pide descanso, le doy descanso. Aún así, otros días he dormido 3 ó 4 horas y he estado bien durante el día. Hoy es un caso especial. Un día muy ajetreado. Muy estresante. Mucho más que los otros días, que ya de por sí, lo son.
Se pasa mal con tanto cansancio, y haciendo tantas cosas. Lo reconozco. Pero soy feliz. Me acuesto todos los días pensando lo bien que aprovecho el tiempo. Vivo la vida de manera intensa. ¡Carpe Diem!