Trabajo y deporte. Deporte y trabajo. Aparentemente cosas distintas, pero en mi caso una ya no podría existir sin la otra. Sin trabajo no puede haber deporte, simplemente porqué es insostenible por cuestiones económicas. Sin deporte ya no se puede rendir igual en el trabajo. Así de simple y así de complicado al mismo tiempo.
Recientemente he descubierto que las variables “intensidad y/o dificultad de un microciclo” y “nivel de trabajo” están correlacionadas. A mayor dificultad o número de horas de un microciclo, más cantidad de trabajo y dificultad de horarios. El recíproco también se cumple: a más trabajo, más intensidad de microciclo.
No sé por qué. No lo he conseguido descubrir. Es uno de esos enigmas del universo que no conseguiremos descifrar, al menos, sin tecnología extraterrestre. A lo mejor Murphy y sus malditas leyes tienen algo que ver.
Se me presentan dos semanas muy complicadas. La actual y la siguiente. Pero no sólo a nivel de deporte (que son las de mayor carga). También a nivel de trabajo. Además, he de añadir reformas en casa y otras tareas. Es de locos. Quizás algún día me vuelva loco. A lo mejor ya lo estoy. Quien sabe.
Hoy, el trabajo me ha roto toda la planificación de entrenos del día, por lo que sólo he podido hacer 2000 metros de natación en la pecera del Áccura por la tarde. Poco a poco voy cogiendo más confianza con la natación, aunque los nervios están a flor de piel a falta de tan sólo unos cuantos días.
Me voy a dormir, unas 4 horas… es lo que hay. Mañana salida en bici a primera hora, que no quiero que me pille el toro. Eso sí, promete ser un día estresante.