El tiempo es oro. El día tiene 24 horas, pero ¿por qué diablos no le pondrían 48?. Y aunque fuera así creo que me faltaría tiempo. Mis días se han convertido en una sucesión de acontecimientos, acciones y eventos que, encadenados suelen sumar 19 horas. Las otras 5 horas son de sueño. Trabajo, entrenamientos, comidas, tareas del hogar, la compra, recados a mediodía… y suma y sigue.
Lo verdaderamente importante es que la llama no se apague. La caldera funciona, pero tiene que haber fuego. ¿Y cómo se mantiene el fuego? Con leña.
¿Con leña?
Sí, ¡leña para el cuerpo! ¡A tomar por saco!
Más proyectos a nivel profesional. Más proyectos a nivel deportivo. Leña, leña, leña. La llama se realza. La llama no se apaga. Todo sigue su curso. Mientras tanto: leña al mono, que es de goma.
Avante toda
Muchos de los que me conocen dicen que me falta un tornillo. Al principio me molestaba, sencillamente porqué me preguntaba qué les llevaba a decirme tal cosa. Empiezo a pensar que ahora sí que es cierto. Yo lo definiría así: “se me ha aflojado una tuerca, o la última tuerca que mantenía la cordura”.
Miro a mi alrededor y veo gente normal, o mejor dicho, “tradicional”. Amplío el diámetro de observación y veo gente como yo. Me tranquilizo. No estoy loco, sino que ahora pertenezco a otra estirpe, otro linaje. La vida evoluciona. Los seres vivos evolucionan. Ha llegado mi turno, y poco a poco he ido mutando en ciertos aspectos, hasta convertirme en lo que soy ahora. Y sin saber exactamente cómo, aquí estoy.
¿Realmente me falta un tornillo?
Pasemos página, y comprobémoslo.
Matagalls-Montserrat
- Fecha: 18 de Septiembre de 2010
- Distancia: 83,406 Km
- Desnivel acumulado: 5.980 m
- Tiempo límite: 24 horas
- % de Finishers en la edición 2009: 75,5%
La Matagalls-Montserrat es una travesía de montaña de 83 kilómetros cuyo objetivo es recorrer la distancia de Coll Formic hasta el Monasterio de Montserrat. Aparte de la dureza de la prueba, no le daría mayor trascendencia al evento, si no fuera porqué yo mismo me asusto al pensar qué puede venir detrás de esto. Y poco a poco los esbozos de mi mente se van volviendo cada vez más nítidos y precisos, hasta el punto de que seriamente se me está metiendo entre ceja y ceja tomar parte en la salida del Ultra-Trail du Montblanc en 2011.
¿Hasta donde llegaré?
No lo sé. Sólo sé que ésta es una de mis maneras de disfrutar de la vida, hoy. Mañana quizás sea otra. Dios dirá.
En cuanto a mis últimos entrenamientos, básicamente me nutro a base de salidas de running por montaña y no mucha actividad durante la semana. Entrenos del estilo “2,5 horas bicicleta más transición de 35 minutos running”. Y es que, cuando el tiempo apremia, es preciso priorizar calidad a cantidad.
Hoy a mediodía he hecho una escapada ultra-rápida a INTEMPERIE. El objetivo estaba claro: Unos calcetines de la marca Injinji, con “dedos”, o hueco para cada “dedito”. Que yo los tengo muy delicados. Las temidas ampollas saldrán, pero si podemos retrasarlo un poco, mejor. Ochenta y tres kilómetros son muchos kilómetros, y hay que pensar en todo.
Como no podía ser de otra manera, antes de pagar me he hecho con una mochila de Trail-Run. Ya tengo una, pero es demasiado grande para ir en plan “sólo correr”. He cogido una “The North Face Enduro Boa”. La leche, qué nombre más chulo. Te la pones y no te enteras de que la llevas. Y el sistema de fijación es la bomba. Según vas bebiendo, el Camelbak pierde volumen, por lo que entonces la mochila tiende a botar en la espalda, pero con este sistema de fijación, vas apretando unas “correas” o “cuerdas” internas que mantienen la mochila “pegada” a la espalda. Ah, vale, ahora entiendo lo de “Boa”. Qué bueno.
Ilustraciones, a continuación.
Los “guantes” Injinji
La mochila “Boa”
El sistema de fijación “Boa”


