En ocasiones es preciso contar con alguien a tu alrededor que te haga reconsiderar ciertas cosas. Alguien con cabeza, o al menos, más cabeza que tú. No siempre se toman las decisiones acertadas. No siempre sale cara en la moneda. O cruz. Es por esto que tenemos que andar con ojo, especialmente los deportistas, para no caer en la trampa del sobreentrenamiento y evitar las lesiones en medida de lo posible.
Muy a mi pesar, he tenido que abortar mi participación en la Matagalls-Montserrat, aunque reconozco que ha sido una decisión acertada. A dos semanas de la Cavalls del Vent, una prueba mucho más dura, creo que es mejor ser conservador y mimar un poco la musculatura.
La historia de la idea de participar en la Matagalls se remonta varias semanas atrás, cuando –sin recordar exactamente como–, un compañero de entrenos me propuso participar en la Cavalls del Vent. Acepté rápidamente. Abro la página de inscripciones y sólo hay posibilidad de apuntarse en la lista de espera.
- ¡Mierda! Las inscripciones están agotadas –le comento. Aunque podemos ir a la Matagalls-Montserrat, que también es un poco salvaje, son ochenta y tantos kilómetros. Mola. ¿Qué dices?
- Pues claro, ¡nos apuntamos! Pero vamos a apuntarnos también a la lista de espera de la Cavalls –me dice.
Dicho y hecho. Jorge y Zapata a la lista de espera de la Cavalls del Vent. Y Jorge y Zapata también a la Matagalls.
Pasa el tiempo.
Suena el teléfono.
- ¿Sí?
- Hola, te llamo de la Cavalls del Vent. Estás en la lista de espera y hay plazas libres. Te paso por correo las instrucciones para tramitar tu inscripción.
- De acuerdo, muchas gracias –respondo.
Marrón al canto. Dos objetivos salvajes, separados por un lapso de tiempo de descanso demasiado corto. No importa, a sufrir.
Pasa el tiempo. La fecha se acerca. Matagalls en el punto de mira.
Mi compañero me alerta de posibles lluvias y de la posibilidad de abortar la Matagalls para “asegurar el tiro” en la Cavalls del Vent. Recuperar más de ochenta kilómetros en dos semanas es complicado. Es un suicidio. Aún así, en un último arrebato a tan sólo un día de la prueba, intento por todos los medios encontrar la mejor combinación para ir solo. Imposible. La logística no lo permite. Salida en un punto y llegada en otro. La mejor combinación pasar por llevar dos coches. Sólo tengo uno, y no tengo nadie que me pueda dar apoyo logístico. El transporte público, descartado, pues no me hago a la idea de tener que volver solo, a las tres o las cuatro de la mañana, con más de 12 horas de running en mis piernas, en una combinación de transportes tan compleja como desesperante.
En el fondo, me alegro. Era un salto al precipicio, y probablemente sin paracaídas.
Ahora el objetivo está claro: Cavalls del Vent. Una carrera de Trail Running en toda regla. Una carrera donde los primeros metros se comparten con gente del calibre de Kilian Jornet. Una carrera donde voy a sufrir mucho más que en cualquier otra. Un nuevo sueño por cumplir. Una meta por alcanzar.
Y como dice el eslogan de The North Face… “Never Stop Exploring”.
Entrenos
Sigo con los entrenos de calidad. El último, el pasado domingo. 101Km de bicicleta de carretera por la mañana y 60 minutos running por la tarde, a ritmo rodaje de larga distancia. Ayer fueron 1200 metros de natación con pullboy y 20 minutos de baños de contraste. Hoy toca larga tirada de running, coincidiendo en parte del entreno con el grupo del Áccura Running.
Tengo curiosidad por saber si he perdido demasiada velocidad en un 10.000. Quizás salga de dudas este próximo domingo en La Cursa del Prat.
El maillot de Cegedim Dendrite :)
Orbea Orca, y el bidón del IM Niza 2010 :)
Ha llegado el momento de sacar las luces :D


