Mal temporal el de estos últimos días. Y no me refiero al clima. Me están sucediendo una serie de acontecimientos últimamente que parece que me hayan echado “mal de ojo”. Esto son ciclos, como la economía.
A mi forzoso parón por dolor invalidante en el talón / tendón de Aquiles se une una caída con la bicicleta de carretera el pasado domingo 31 de Octubre. Bajada confiada por la carretera de Begues hasta Gavá. Curva a derechas, marcha aminorada, pero no lo suficiente. Patinaje sobre hielo. La goma delantera no consigue mantener sus propiedades de adherencia y me restriego por el asfalto.
Magulladuras en la pierna derecha y golpe en el hombro del mismo lado. Nada importante. Tattoo intacto. Todo bien salvo una cosa: la bici. Mi más preciado bien en el triatlón, y ahora con aparentemente importantes desperfectos a consecuencia del impacto. Por suerte no ha sido así y todo ha vuelto a su sitio.
Desperfectos:
- Golpe en las gomas de los acoples (los embellecedores)
- Maneta derecha Ultegra con importante impacto y una buena rascada
- Pedal derecho con un impacto
- Cambio trasero con impacto y una pieza doblada
Por suerte el cuadro parece que ha salido intacto. Ese mismo domingo la bici entra en el quirófano. Llevo una importante rallada encima, pensando en comprar manetas nuevas, o comprar directamente el grupo DURA ACE al completo. ¡Incluso comprarme una bicicleta nueva!
Hoy la bicicleta ha salido como nueva. Domi sin duda es un gran especialista. Todo reparado y ajustado. Todo va a quedar en una importante rascada en la maneta derecha y un impacto visible en el cambio trasero. El resto de la bici está perfecto.
A la buena noticia de la bicicleta se une el resultado de la resonancia magnética de la clínica Teknon.
Mi pie derecho está en perfectas conficiones. Tendón de Aquiles perfecto, intacto. Eso dice el informe, a falta de determinar algunas “palabras técnicas de médicos” en el informe. Aparentemente todo normal.
Casualidades de la vida han hecho que me encuentre a la salida de la clínica con el Dr. Sánchez Osorio, del Centro de Ergodinámica sito en la misma clínica.
Al contarle el caso, amablemente me ha invitado a pasar a su consulta, a lo que acepté rápidamente. Tras observar la resonancia y el informe con el resultado, me hace una exploración en el pie.
- Te duele aquí, ¿no? -preguntó haciendo presión en un sitio muy concreto.
- Ufff, argh, sí, sí, justo ahí, ése es el dolor. -respondí rápidamente.
Conclusión:
Bursitis con pequeña fuga de líquido en el talón.
¿Debido a qué?
Desgaste de zapatillas. Mis Asics Gel Nimbus 10 están completamente desgastadas por la parte del talón, y por la elevación de las pantillas, el talón me rozaba justamente por la parte “dura” de la zapatilla que ha quedado descubierta debido al desgaste interior de la tela. Justo en pendientes ascendentes y descendentes esta fricción es mayor, por lo que al final me ha causado esta bursitis.
Plan de ataque:
Descanso de tres días con hielo, anti-inflamatorios y voltarén Gel en la zona. Pasados estos tres días, vuelvo a correr para probar. Por supuesto, con cambio de zapatillas obligatorio. Algo que ya he solucionado hoy mismo en la tienda BIKILA Barcelona. Asics Gel Nimbus 12. Siempre buscando el tope de gama en Asics en cuanto a amortiguación y estabilidad.
Un consejo: No dudéis en cambiar las zapatillas a la mínima molestia si éstas llevan más de 700-800 kilómetros. Parece una chorrada pero es más serio de lo que parece. Las zapatillas pierden sus propiedades de amortiguación tras tantos kilómetros.
Parece ser que al final todo vuelve a su sitio…