Tres años ya. Uno, dos, y la presente entrada relata el tres.
La distancia “Medio Ironman”, una organización perfecta, y la proximidad hacen de esta prueba algo especial. Cita obligatoria cada año.
La crónica va a ser breve. No pretendo aburrir al lector. Simplemente transmitiré las sensaciones de esta nueva aventura.
Natación
El segmento deprimente por excelencia en el triatlón. Mi particular Talón de Aquiles. Sin embargo, ya no me preocupa. Ya no me pongo nervioso. Es un trámite. Hay que hacerlo y punto.
Este año he nadado muy tranquilo. Cuando dieron la salida me introduje en el agua con tanta calma que parecía que me iba a dar un simple baño. “Vamos a nadar un rato”, pensé. La mentalidad optimista. Se trata de eso. Nadar un rato. Ya saldremos del agua.
Natación tranquila, con algún que otro manotazo. Casi toda la natación sufriendo las consecuencias de una pequeña entrada de agua en las gafas. Con la calma, parada para vaciar y recolocar las gafas, y a seguir.
Este año he descubierto algo interesante. Me bebo medio litro de isotónica en la arena. “Joder, ahora tengo ganas de mear”, le digo a no recuerdo quién. “Méate encima, da igual”, me dice ese alguien. Joder, tenía razón. ¿Qué más da? Al carajo, calorcillo y agusto que me quedé. Qué guay.
Tiempo final: 41 minutos 32 segundos. Vamos, de pachanga. Pero si no te ahogas, ya vale. Que yo no soy nadador, oye. Ya salgo del agua. Mola.
Saliendo del agua
Bicicleta
Mi apuesta principal. Mi pilar fundamental en los entrenamientos ha sido esta disciplina. Con el tiempo he aprendido que es el foco principal. Minimizas las lesiones y realizas un buen entreno cardiovascular. La bicicleta es lo mejor que hay. Nadar, al final, es aburrido. Correr, al final, desemboca en lesiones, sobrecargas y penalizaciones invalidantes. Por lo tanto, lo que mejor llevaba era la bicicleta, y mi apuesta estaba aquí.
Dicho y hecho. 2 horas 26 minutos 52 segundos. Y con la sensación de todavía haber podido dar un poco más. Mola.
Comenzando el sector de bicicleta
Carrera
Empiezo corriendo en la horquilla 4:05 – 4:10. Cómodo. Ritmo, ritmo, ritmo. Voy haciendo. Km 13. Las piernas ya no van. No sé si fue el calor, pero las piernas ya no funcionaban. El ritmo cae a 4:30 – 4:45. Cagada.
Mi lesión-molestia en el talón derecho no hace acto de presencia más allá de una simple pequeña sobrecarga no invalidante para el ritmo normal de carrera. De fondo bien. Piernas KO. Qué extraño. Y eso que lo mío es correr. Mola. Sufrir mola. Es la gracia del asunto. Ese sufrimiento que hace que tu mente se deslice por la hoja de un cuchillo, pero sin llegar a cortarte. Una mente fuerte. En el fondo, todo está en la cabeza. Llevar la cabeza entera, bien entrenada, es vital.
Tiempo final de carrera: 1 hora 36 minutos 13 segundos.
Un poco avergonzado y, es más, decepcionado conmigo mismo, con el tiempo de la carrera a pie. Puedo hacerlo mejor. Sin embargo, contentísimo con el resultado. Sobre todo con el resultado del sector de bicicleta.
Inicio del sector de carrera a pie
Tiempo total: 4 horas 51 minutos 07 segundos.
Un año más, Finisher. Una aventura más que puedo contar. Y lo mejor de todo: sorpresa. Me he clasificado para el Campeonato de España de Triatlón por Grupos de Edad. Por categoría M30-34, que uno ya tiene treinta años, oiga. Así que ya tengo cita obligada en Vitoria el próximo mes de Julio (Media Distancia). Y posiblemente también en Ibiza después de verano (Larga Distancia).
En el hotel, fin de la prueba, ducha y vuelta a casa



